Axiomática


Te digo adiós.
Como se despiden esos dolores agridulces
aquellos que disfrutás
y te excitan el corazón lastimándotelo.
Te digo chau.
Como se despiden las hojas verdes en otoño
como un canto seguir cantando
con la certeza de una infalible primavera. 
Me retiro.
Con la lista de todo lo que gano
y lo que pierdo;
con un tanteador empatado
y el altillo inundado
de tanta agua sobre agua.
Me voy.
De la mano de mis voces
de mis tácitos;
con mis letras
mis pequeños brotes de piedad;
con la misantropía como abrigo.

Me despido.
Exonerándote.
Te despido.
Con tu ausencia convertida en sentencia.

1 comentario:

Unknown dijo...

La mayoría de las ausencias son axiomáticas, irrebatibles, evidentes, incontrovertibles, incuestionadas e indiscutibles... Por eso se sienten tan presentes, te habitan, residen y se alojan en derredor y te sentencian a un empate eterno.
No son, pero vos si .