Colores y Cosas


Lejos del verdadero, bordeo las costas de un yo mucho menos agradable. Afuera lo viven más pintoresco, más sociable, tanto más cordial y a la vez en mi piel se viste de enemigo, de verdugo.
En la sonrisa acuñada enmarco las sobras que cargo hace ya un tiempo. Escondidas en lo cajones llevo las cicatrices perennes de los malos tratos; vuelvo en mis telas, las luces que fui recolectado, que me fueron ofreciendo. Escondo detrás de las orejas las palabras punzantes que han sabido lastimar, esas que rasgaron la superficie para adentrarse en la profundidad íntima de mis habitaciones. Debajo de las uñas cargo varias mugres invisibles que acampan y se van en cada acorde de guitarra. Acordes que a pesar de sonar raro, despiertan los colores de un cerebro en escala de grises.
Humecto con recuerdos en cada pestañeo, a unos ojos cansinos, que de tanta realidad esperan la noche para recostarse en su reverso y dejar que el inconsciente le regale una mejor proyección.
Dejo en la repisa varias hojas de historias ajenas, algún que otro libro de la mías (otros tantos los llevo conmigo) y unas cuantas citas textuales que me acercan a las historias que van siendo olvidadas voluntaria e involuntariamente.
Tanta máscara perdida, tanto disfraz que no me pertenece, tanto maquillaje, todo metido en el armario, masoquismo sin sentido de las traiciones más cortantes. Traiciones que sorprenden, que te desvisten y desgarran.
Llevo metido en las fosas, algunos perfumes que prefiero no olvidar y en la lleva de los dedos la sensación de las texturas más memorables, las caricias y ciertas manchas de tinta. Tengo atados al pelo, ciertos sueños que no pretendo dejar ir, muchos reforzados por las canas, que tímida y lentamente va dando a luz mi cuero cabelludo.
Relleno mis letras con todos mis yo. Con una pluralidad de otros y algún suspiro sujetos aún sin conocer. Engroso mis signos de puntuación con tácitos, posibles y fantasías; con miedos, alegrías y certezas. Desparramo los grises, para quitármelos de encima, para dejar que los acordes del viento invadan de azules; la vida de la sangre transporte los rojos, y la luz tape a las sombras con amarillos.
En definitiva, me voy sosteniendo a mi mismo, con los colores que alcanzo, con cuerpo y alma, con mis distintas versiones, con mi soledad. 

No hay comentarios: