Sobre la eternidad

Se hace lunga la eternidad. 
Carga con la culpa de la finitud perdida, con la somnolencia tácita de una noche en vela. Multiplica las penas, las hace profundas, inagotables.
Descubre armonía en la sociedad estática con un aparente -aunque posible- desenlace, un límite escuálido, absurdo; un punto exacto donde habita una ausencia desolada, un vacío de existencia, un albo abstracto e inmortal.
Una secuencia de distancias continuas, una brecha insoslayable y eterna.
Se hace arbitrario lo sempiterno, una cadena perpetua, una injusticia inevitable sobre la cual no ostentamos injerencia. Una idea interminable, no obstante, perfecta.
Seres atados a los antojos del tiempo, recorremos la infinitud en su carácter inteligible, con el desvelo palpable de su búsqueda. Mientras, la realidad mesiánica nos promete salvación, en la espera de los actos contingentes que decoran la obra con una vasta diversidad de finales parciales.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Se hace largo, pero en el "mientras tanto" cotidiano es bueno encontrarnos y caminar unos al lado de otros...
Gracias por compartir todo esto mientras vamos caminando!