“Que el cielo exista
aunque nuestro lugar
sea el infierno.”
Jorge Luis Borges
Cuando el Sol decida no terminar su vuelta
mientras la Luna
lo espera impaciente
escondida atrás de la cintura del horizonte.
Cuando un secreto elija un camino
distinto al que hubiera demandado su naturaleza.
Cuando la suerte se canse de competirle al destino.
Cuando el mito y la razón se abracen
en un último intento de colisión.
Cuando el viento rompa el movimiento
en un último intento de colisión.
Cuando el viento rompa el movimiento
en una quietud que le expugne el nombre.
Entonces, te dedicaré mis últimas letras.
Entonces, te dedicaré mis últimas letras.
En la sonrisas que ya no vemos
y en los besos sin dar
que no sabemos donde mueren.
En las historias que hubiéramos querido distintas.
En esa melodía que nos apropiamos
en la que nos robaron y nunca devolvieron.
En las sombras, siempre ocultos
Por temor a nosotros mismos.
Ahí te soñaré por última vez.
Transformados en lo que no somos (ni quisimos ser)
Transformados en lo que no somos
Guerreros de una batalla que no nos pertenece
Que nos ataca y conquista en el juicio más punitivo.
Colmados de una soledad que es testimonio de no ser par.
Vacíos del otro, tan llenos de otros.
Perdidos.
Sentenciados.
De esa manera diré basta.
Mientras tanto
Cargaré los intentos con silencios oportunos
Con la frente cargada de cultos y de honores
Con la sangre helada, con un lagrimal partido
Y con el recuerdo inextirpable de tus ojos de cerca.
Que toman distancia
Que toman distancia
y se van espiando por la cerradura
de una puerta que no cerraste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario