He dicho

Dejás mi inspiración sorda. Como si no pudiera seguir hablando de muerte, a penas tocando de oído algunas oscuridades forzadas. Dejo de pararme en el marco de la puerta aclamando nevermore, para ahora componerte algunos acordes tan desafinados como empalagosos.
Sigo regalando flores a tu imagen tácita, por miedo a ponerte nombre y que escapes, como antes pero peor que nunca.
Quisiera darte sepultura en la parte más profunda de mi dermis, en mi sentimiento más explícito, en mi yo menos visto. Quisiera susurrarte las mil y una noches, una por cada luna, una por cada sol. Quisiera, también, descubrir esa sonrisa que tanto contradice a tus ojos tristes, postulándote como la contradicción heraclítea hecha carne, hecha musa.

Tengo que enfrentarme a la ausencia mas reiterativa existente, a la peor (salvando a la muerte).
Extrañándote, solo como se extrañan aquellas cosas que jamás tuvimos.

1 comentario:

sd dijo...

Mi mariscal de campo devenido en marino, oficio que te sienta mejor (a gusto personal), quiero regalarte un texto pero sería muy largo transcribirlo acá, así que te lo dejo en la vereda de enfrente. Bs