Domingo

Se subió sin entender demasiado, quizás el recuerdo lo había conducido. Ahí estaba sonriendo frente a la música; aunque en su memoria, los sonidos se conjugaban distintos, más infantiles, plagados de inocencia. Ahora lloraba la degradación que las melodías le ofrecían a cada vuelta.
Miró y siguió en el movimiento -a puro trote- a su corcel, quizás más viejo, cerca del retiro, al igual que él. Vivió otra vez su primer auto, su primer paseo en carroza y su primer amor de la infancia; la más recordada victoria y su viaje gratis, los gritos, el olor a pasto, las palomas y su abuela, el blanco y negro -a veces sepia- y la comida.
Terminaron la rotación y la traslación y tuvo que bajar, no había más vueltas y su adultez ya comenzaba a arrugarse.
Con el ambo por sobre el hombro caminó a su casa, saludó a su mujer y llamó a su padre. Del otro lado, la voz temblorosa le preguntó por su día y él respondió: “¿Me llevás mañana al parque?”.

1 comentario:

paix-amour & liberté dijo...

Transformación
Evolución
Y otra palabra más que se me olvidó.