Permanencia

No te vendes los ojos.
El recuerdo te sostiene
y el fuego igual llegará.
No llores arrepentimientos
ríe los aciertos.
Mastica despacio el sabor del final,
que aún amargo te va a liberar.
Palpa el aire penetrado
fugaz.
Sueña, niño
ya lo hiciste sin rencores.
Que ahora dormirás
pecho rojo
vertido en la memoria
de la retina que no te vió.
Sin rostro ni nombre
permanecerás
-quizás- eterno en la tierra extraña
pero en la memoria lejana
de una lágrima que sos vos.

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