De los dos.

Lo degusté.
Cada palabra
con una papila gustativa distinta.
Le sentí el perfume.
Al cada palabra,
una inhalación.
Las escuché,
me pareció que susurrabas detrás.
Cada palabra
emancipándose de tus labios.
Te vi.
Sumergida en paz
y en su vestido de flores.
Me vi,
en cada palabra.
Palpé puntuaciones.
Letras.
Sentimientos.
En cada palabra:
esa sinestesia
que se percibe,
en la pluralidad de sentidos,
solo a través
de la puerta de los dos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Todos mis tácitos son siempre uno,
y empiezo a creer que escribo para vos.