Nuestra Sal

Respirar que se arruga
nuestra luz que palpita
destrozan el llano
Condenado a escapar.
Un suspiro sin reino
de tronos carentes
don el brillo esmerilado
de un reseco porvenir.

Llorarás en secreto
la ausencia despótica
del duelo sin fundas
que vas a extrañar.

La sal
de renglones culpables
de tu suerte asfixiada por tanto esperar.
Y vendrás
otra vez a mi orilla
palpando tus sombras
buscando más sal.

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