Sin tenerte acá

No se si me mueve el desinterés o la imposibilidad de concretar lo que creo querer lograr. Están tan devaluados los te amo, que ya no se saborean los te quiero que flotan en la respiración.
¿Será que ando tan cansado de esconderte, que ando desvistiéndome hasta de máscaras?
Deben ser las muertes pequeñas del alma, que van dejando las marcas del destierro que hoy vive con el pasado.
Ya no tengo preguntas en el bolsillo, puede que los silencios hayan oficiado de verdugos. Voy bajando pulgares a quién quiera sobrevivir en la arena del imperio que creía manejar.
Escupiendo astillas y escribiéndolas; voy flotando sin volar.
Es que en el azar nos encontramos, en la fortuita ruina de la cotidianidad, borramos con lápices las sombras y vamos proyectando tanto en el pensamiento, que tan solo se puede expresar con una sonrisa tímida, con la alegría muda de sabernos otra vez, de entender que puede que no sea nada o la totalidad misma. Otra vez ese abrazo de segundo eterno, de comunión firme, sea cual fuere.
Nuestras nucas se saludan nuevamente. Son pasos del silencio más profundo, de un reojo orgulloso y otro despreocupado que transitan por la misma senda, en sentidos opuestos.
Será o no hasta un nuevo azar, hasta el próximo capricho de los dioses que juegan con el sino de nuestro tiempo, de nuestra historia.

No hay comentarios: