Bolsillos

Encontré en un pantalón viejo, dentro de un bolsillo desfondado, un rincón lleno de respuestas arrugadas que correspondían a las preguntas que nunca me hiciste. Las planché para saborearlas; mis papilas las pronunciaban amargas, dulces, ácidas.
Muy lejos de mi coherencia sentí que por un momento pudiste oírlas, que las percibiste o al menos que alguna vez las pensaste. Soñé con el perfume de tus palabras jamás dichas, soñé con una sinestesia abusurda pero reconfortante.
Aún tengo tantas respuestas huérfanas, tanta palabra que busca su descendencia en la paternidad ausente de tus signos de interrogación.
Vuelvo a buscar en el jean añejado y en el otro bolsillo -con la costura virgen- encuentro un montón de blancos, tardo en reconocer que pertenecen a todas las respuestas inexistentes que abarcan las preguntas que nunca me hice.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me encanto!! y pensar que en los bolsillos solo encuentro monedas que quedan sueltas en el lavarropas