¿A cuántos besos estaremos del olvido? Me acuerdo del primero, con esfuerzo del último. Recuerdo alguno a escondidas y quizás aquel después de despertarme al lado tuyo por primera vez. Los del medio, se van borrando lentamente; es ahí que me hago esa pregunta.
Los intervalos cambian de dueño, mutan las sonrisas, la música y el aire. Las verdades se arrojan desde los balcones sin descendencia capuleta , sin presente ni futuro, tan solo el pasado fumigado en la rejillas que frecuentan los momentos prescritos.
Van cayendo los relojes, agudizando las penas carcomidas, la sustracción de la parte más pútrida del olvido, aquella que creyó ser enterrada, pero que la marea trajo su cadáver hasta mi orilla.
Los mientrastanto van sucumbiendo, imperios con destino a colapsar, migajas de los templos en honor a los dioses y todos sus atributos.
Pequeños escombros, meros restos obsoletos condenados al árbol de entrada, a las manos ajenas que se ensucian, a la nada.
¿A cuántos besos estaremos del recuerdo? Me acuerdo del primero, con esfuerzo del último. Recuerdo tantos a escondidas y quizás aquel después de despertarme al lado tuyo por primera vez. Los del medio, se van borrando lentamente; es ahí que encuentro la contradicción que cuanto más cerca del olvido me encuentre, más me alejo del mismo, porque recuerdo.
1 comentario:
Recordamos y olvidamos por igual sucesos y sueños. Pero por alguna razón no contamos con ningún Morfeo que divinice la vigilia, ¿será que al fin de cuentas resultan sagrados solo los besos que imaginamos? Y el ego murmurando a mis espaldas ¿cuáles de los besos que hemos dado recordarán y cuáles olvidarán los condueños de nuestros intervalos? Sin saber porqué pienso ahora en las palabras de aquel doctor que dijo (en referencia al mal de Alzheimer) Ingrata la memoria, que aún pérdida, nos obliga siempre a recordar el principio. Ella de seguro tendrá razones para que nos lleve tanto esfuerzo retrotraernos al último de nuestros besos, y espero nunca saber porqué. Pobre de quién desoville los hilos de la memoria, si es que Macondo existe también acá, en tu reminiscencia, donde me hago estas preguntas…
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