"Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!".
Edgar Allan Poe
Mastica poesía la ruina de tu lengua, maquina verdad obsoleta el recuerdo de una sien cuerda, pena que el alma te otorgó, pena con la que tenés que cargar pena que te llevará indefectiblemente a tu cuervo, el dejo lejano de una melodía te estampará una sonrisa de cadáver que se pudre/inmortaliza en La Higuera, caerás, romperás tu frente contra la dura escapada contra la espesa angustia de la utopía frustrada, del sueño encaramado al sepulcro sin juicio, de la acción propia que declina en la tautología de unos ojos cerrados para siempre hasta la desaparición de la cárcel.
Mientras, libre, tu vos impalpable, llorará en secreto por la culpa soberana de serle infiel a un estagirita por hacer huelga en el camino eudemónico, pero por sobre todas las cosas, por autoimpartirte el castigo inmerecido de una soledad insalvable.
1 comentario:
Cuando hay un vos sin voz que entre las palabras cava trincheras, las frases ausentes se convierten en sepulcros. Mudos anfitriones de todo lo que pudo haber sido, como extraña paradoja de lo ente.
Jorge
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