Versiones

Mi espejo suele manejarse con una paleta de grises que no me atormenta; quizás por costumbre o tal vez por conformismo. Los reflejos suelen regalarme distintas versiones de mi mismo, una por cada una de las fuentes en las que me duplico. Todas tienen algo que decirme, todas infieles a pesar de poseer un centro jugoso de verdades que golpean bruscamente contra los parietales del cráneo, logrando aturdirme, atontarme, secuestrarme de mi mismo.
Las otras versiones de mi se independizan, dejan de ser meras reproducciones para asentarse como reales, como una figura anexable a la mía. Sigo siendo yo, pero en génesis distinto.
Es el espejo el que sigue proyectando la imagen que creo más fiel, no tanto por verosímil, sino más bien, porque es la que yo veo.
No mueren mis otros yo cada vez que me alejo de un reflejo, solo los guardo para otras ocasiones. Aunque hay versiones de mi, que todavía no controlo, son aquellas que se dibujan en el brillo de los ojos de la gente. Quise aprender a descubrirme en los daguerrotipos de sus retinas, pero no tuve buen comienzo... te miré fijo a los ojos, solo para entender que no siempre estoy en ellos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No chance

kollontai dijo...

Nada humano no es ajeno