En la esquina

Casi en un desdoblamiento, las manos marcan los sies y los noes, denotando una contradicción eminente, pero melódica. Como si mis sombras caminaran de la mano con mis luces; todo tan parecido a esos sueños que alojan rastros reales y fantásticos en una convivencia excepcional, incuestionable.
Prácticamente como si el sol y la luna hicieran un díanoche (o nochedía). Una imagen extraña y a la vez normal, esas sensaciones que deberían confundir, pero lejos de hacerlo, te lustran el esmalte de los dientes para que salgas a contrastar asfaltos.
Un pluralismo de enemigos en una tregua que sorprende, en una paz que no genera sobresaltos.
Recibo al frío caminando con mis mejores ojotas, con un pantalón corto y el cuero rompiendo las gotas heladas; el clima -amigándose- sopla un calor de bienvenida que me encuentra poniéndome el buzo.

Así voy oscilando entre la paleta más cargada de colores, a veces saltándolos para desembarcar en lo monocromático: solo por gusto, el que me genera el placer de estar disconforme, pero cómodo, contradictorio, entre sies y noes, entre tantas otras esquinas que desembocan siempre en una misma calle con doble sentido de circulación.

1 comentario:

Anónimo dijo...

everybody lies.