The Wizard of Oz

Que bien que te quedan los escudos y las armas
esos que usan el tácito y el anónimo
para hacer carne a sus batallas.
Te sienta bien esa invisibilidad
que antes portabas solo en mis letras
y ahora llevás también en las tuyas.

Trato de eliminarte de mi prosa
solo para esconderte entre los versos
en las líneas más inmaduras de mis letras
en mi yo menos experimentado.

Trato de seguir exaltando los monocromos
solo para tu deleite, ojalá el de ambos.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Se me acusa de cobarde, de esconderme en una cortina de palabras de origen recóndito. No llamaría al anonimato escudo, ni siquiera me es útil como arma...
Mi incognita no es misterio, la identidad de mis letras se presentan de manera sumamente evidente.
El disfráz solo sirve para protegerme de palabras y ojos chismosos, aquellos que buscan saber más sobre el nombre que carezco.
No pienso los monocromos como deleites. Los saltos abruptos entre blancos y negros me resultan exaltantes, y hasta a veces tenebrosos...
Por más que sientas tus tácitos desnudos, me atrevo a reiterar que, por más encubiertos o más notorios los manifiestes, me es imposible entenderlos por completo.
Es posible que algun día pueda encontrarle solución a tu enroscada prosa. Si así sucediera, pondré nombre a mis palabras sin siquiera dudarlo. Mientras tanto seguiré "escondiendo" mi persona en mis reiterados anonimatos.

Anónimo dijo...

realmente esto se esta poniendo interesante.