Proyectás esa alegría, esa que en el fondo no es tal, pero a la vez es plena, como una sombra blanca.
Vas contradiciendo la dureza abstracta del tiempo, de las mediciones ridículas del mundo. Llorás y reís en esa alegría pútrida que te regala el gozo de ser distinta.
En la simpleza, en lo que el resto no aprecia, en la inteligencia de ser siempre vos, en esa sensación que decís que te recorre, en las mochilas que cargás y en los suspiros que vas ofreciendo al paso, es ahí dónde se quién sos.
Es ahí cuando te veo distinta.
1 comentario:
Y los suspiros que deja detrás este hermoso Quizás.
De vuelta a las letras...
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