Es que pateo tan lejos del camino, que no se si buscarlo o dejar de caminar.
Es que voy realmente aburrido, recorriendo solo, susurrando las palabras que nunca nadie va a escuchar. Quizás un poco lento me desplazo por mis letras, sin reconocerme, sin ser del todo un yo o un otro, en partes y nunca pleno.
Es que son tantas las cosas que descansan en las excusas, que nadie se anima a alumbrar las causas, que te desnudan.
Sigo, con mis sombras y mi carga; con mi camino torcido y con mis letras con un gusto que sabe raro. Sigo, con la mirada escondida, al acecho; esperando que me distraiga y así desde un rincón que no conozco, descubrirme en una realidad que ignoro. Autodescubriéndome en ese bagaje entre tantos opuestos que se me antojan melódicos.
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