Te regalo...

Una vez quise regalarte algo que nunca nadie te haya regalado. Pensé durante mucho tiempo. Supuse ciertas materialidades que te alegrarían la vista; pero quise más, quería que sonriera tu alma. Confieso que hasta hoy estuve a punto de presentar bandera blanca.
Sin embargo, así, en carácter de no ser parte de tu alegría ni de tu llanto; en carácter de ese nadie que no incluís en alguno de tus pensamientos diarios, es que te regalo mi silencio. Quizás, otra persona se sentiría incómoda, pero no tengo dudas de que vos sabrás manejarlo felizmente. Que esta ausencia sonora y escrita (sí, también enmudeceré literariamente) te sirva para saber que estoy, en mi/tu silencio más profundo, sin esperarte, pero atento.
Muchos creerán que me contradigo, que estas letras desmienten mi regalo. Pero el fin de este escrito no trasciende los límites informativos. Porque en definitiva quiero que sepas, que este silencio es un regalo, no un castigo. Que mi boca y mis manos callarán en honor a vos y no penándote.
Lamento no poder envolver este obsequio, quisiera darle la importancia que merece. Sin embargo -como te darás cuenta- es imposible. Casi tanto como lo fue tomar la decisión de desprenderme de mi arma más punzante, de mi herramienta más útil, de lo más mío, de mi voz.
Así que mudo por la vida, voy rezando en silencio, no volver a cruzarte; porque será imposible no tentarme y pedirte este regalo de vuelta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tal vez la forma mas sabia y finamente elaborada de una incontinencia verbal sea precisamente la total inexistencia de fonemas y de grafemas.
Pero el horror al vacío se caga a piñas con el hartazgo que provoca la elocuencia inútil, y cada round nos exhibe un vencedor distinto. En esta pelea, nadie termina con los brazos en alto. Es más: nadie termina.
Kurco

Anónimo dijo...

Y basicamente te regalo eso mi silencio por PUTA, ajajajaj, geniio.