Culpas y dolores

En el ostracismo de un abecedario sin vocales, en la marginalidad de los números sin onces, vacilaba negruzco en el sendero sin amarillo.
Ahí perplejo en el castigo de vivir, transita meditando la alegrías que la muerte definitiva no le otorgará.
Olvida sin Letos, recuerda sin lira.
En la nada absoluta levita, buscándose y encontrándose solo, más solo que nunca. Pero con él mismo.
Le alcanza por momentos.
Otros tantos, dos agujas -de distintos tamaños- apuñalan sin sentido las vueltas de sus sienes.

Carga la culpa inexistente de una frase no dicha, de un beso no dado, de un soplo de viento muerto en la carencia de aire, de una ola que se rompe, de un silencio innecesario, de una flor marchita, de una verdad que no fue tal, de él, del mundo.
Llora.

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