En un cumulus nimbus de incertidumbres, de extrañarte y deshacerme de vos al mismo tiempo.
Acá voy, pan inmultiplicable de tu última cena; peón sacrificado en tu maniobra kamikaze en el suicidio de un jaque mate.
Vas muriendo Nicómaco en Jade, que te atormenta al igual que Medusa sin Perseo; voy Eolo que te roba la frazada en la noche invernal de tus angustias. Acá estoy princesa de pocos vestidos.
Me someto, una vez más, a la intemperie de mis letras desprotegidas. A la sombra de una equis que te aclama; de un punto y com que me resguarda.
1 comentario:
Los primeros tres versos
Los últimos tres versos
...Precioso Mariscal.
Nunca obedezco a la extorsión, sea masoquismo o simples remanentes de una rebeldía casi adolescente que aún pulsa por estos carriles.
Pero esto dista tanto de ser una promesa o un trueque de madrugada!
Me encantó J. Te quiero
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