Sangro por las cicatrices ya cerradas y las más recientes, las frescas son las que me dan vida, me hacen sentir vivo, expuesto, mío. Pertenezco a mi, a circunstancia -diría alguno que sabe más- soy eso. ¿Soy eso? ¿Soy siquiera algo? Ahí penetro mi papel, disuelvo mi tinta y vomito, estornudo, babeo palabras que van para vos, para ella y para él; para un dios y un diablo, para la penumbra y lo lumínico, para saltar y caer de pie, para sobrevivir. Porque a fin de cuentas, existo gracias a varias circunstancias, pero persisto -sobretodo- por mi, por el sueño de ser mi mejor yo, rodeado de interlocutores equis, que me leen o me ignoran, pero siempre sabiendo que puedo alcanzar una mejor versión de mi mismo.
Gracias Shanti Nilaya, siempre nos redescubrimos.
1 comentario:
Como suspiros entre los gritos de tantos mudos.
Como asterión, no sabemos querer escapar.
Y es la prosa, nuestro Teseo, la muerte y liberación.
Publicar un comentario