1492

Se repite. Mil cuatro noventa y dos.
Se repite constantemente, en un bucle interminable de violencias expuestas en la carne viva de la tierra desgarrada.
Siempre la misma tierra que sangra.
Otra vez un doce de octubre, perpetuado en el sufrimiento del sur, víctima del poder que saquea, abusa y coloniza en nombre del Padre, de la monarquía y la burguesía, del Hijo, de la tiranía y la oligarquía; en nombre del capital ajeno, del mercado y del Espíritusantoamén.
Doce de octubre de mil cuatrocientos noventa y dos, en dos mil diecinueve,
en cada compañerx latinoamericanx, hermanx. Los puños arriba y el abrazo continental que nos protege a la distancia y en la cercanía de entendernos Patria Grande.
Los puños arriba, la memoria y nuestras venas abiertas desde siempre; hasta que algún día, nunca más.

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