Explicar lo que ya se sabe es una dolorosa obviedad.
Una redundancia absurda que desconoce su real naturaleza, pero que la acepta.
No es necesario (tampoco) profundizar sobre tus puntos suspensivos. Aunque en su nombre y en una de sus funciones gramaticales manifiesta la existencia de una pausa transitoria o bien de suspenso; mas nunca carga la pesada y axiomática determinación del punto seguido, menos aún del punto y aparte.
Es que en una histérica página cargada de confesiones se vomitan la ausencia de lejanías y una conciencia plena de tu existencia.
Arte, se dice de aquello que manifiesta una finalidad estética en la que se expresan ideas y emociones. Y cuando se respira arte es imposible ignorarlo. Pero también, desde una brutal (pero necesaria) lejanía, es desde donde se contempla. En la prudencia y en el respeto.
Aceptando privarme de un susurro que me cuente tu historia, porque en definitiva los momentos son la suerte; esa que entiendo que te alejan de mi cuello y a mi de tu cintura.
4 comentarios:
Hay besos que se pronuncian por sí solos la sentencia de amor condenatoria, hay besos que se dan con la mirada. Hay besos silenciosos. Besos que se dan sólo las almas. Besos prohibidos. Besos problemáticos que encierran una clave que nadie descifró. Besos inventados por mí para tu boca. Quiero enseñarte a besar con besos míos. Inventados por mí. Para tu boca
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Con un dedo toco el borde de tu boca. Voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera. Me basta con cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar. Hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara. Una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegids por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Besarse en los rincones oscuros
besarse frente al rostro del guarda
besarse en la puerta de la Santa Catedral de todas las Canalladas
besarse en la plaza de todas las Repúblicas
(o elegir especialmente aquellas donde todavía te matan por un sodomo y gomorro beso)
besarse delante de la foto del niño que también fuí
(y sentir que me hace un guiño para que siga, que no pare, que no interrumpa, porque le gusta ese beso…)
besarse sabiendo que nuestras salivas arrastran besos denegados/ opacados/ apagados/ cercenados/ mutilados/ hambrientos/ que no son solo los nuestros
que tu labios y los míos mientras rajan la tierra la construyen
y hay una historia de besos que el espanto no ha dejado ser
y que por eso te beso
lxs beso
me besás
besaremos
por eso el beso
beso
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