Signorina

De armadura blanca
cargada de libros en la cofia
con un pedazo de alma robada
que el limbo se quizo quedar.
Vas.
Amando, admirando, extrañando.
Acompañada por seis cuerdas;
embellecimiento constante de lo que siempre quisieron ser.
Vas.
En la utopía cantante de tu calesita.
Sangrando y llorando tinta
escribiendo con sangre y lágrimas.
Vas.
Como el otro lado de mis voces
que entiende la forma de mis hojas grises.
Melodía perenne de mis plumas.
Vas.
Encontrándote de a poco con todo lo que quisiste ser.
Vas.
Siendo extranjera en lo verosímil.
Cada vez más digna de vos misma.

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