cerocerodospuntoscerocero

Falsifquemos las victorias, que los votos en blanco poco conforme me dejan. Destapa, desahoga y orea las voces rugosas que el aire sopla en si mismo. Se ve claro el relieve delante de uno y la llanura poco ocupa en el espejo.
Quisiera, aunque sea oníricamente, sbuir la apuesta, redoblar las fichas que el paño verde alberga; ni con un póker de ases entrás, dejás los naipes sobre la mesa y mirás para otro lado, desentendiendo.
Veo titilar la barra del cursor como esperando la escritura, como un cronómeto en cuenta regresiva; las paticulas de arena que caen lentamente por el cuello estrecho de la cintura del reloj. Me marca el paso, el ritmo y desconozco cuando puede llegar a ser el punto cerocerodospuntoscerocero. Me angustia el blanco, me angustia más verlo como caldo que tiene mis letras como fideos de su sopa.
Sos un tango, sos tanta poesía trunca, que transpiras frases incoherentes que se plasman, sin preocupaciones en la dermis de mi almohada.
Si los sueros de tus ojos dieran voto. Sin tan solo los acordes marcharan en sintonía: Llora la alegría nunca revivida, se ríen -burlándome- algunos ecos que retumban entre las costillas.
Mientras lastimo a mis dedos con plástico, insulto a mi mente, a mi mismo; a cada momento pétreo, en el que sé, que nuevamente es cerocerodospuntoscerocero.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Voces rugosas?
El blanco como un caldo?
El suero de tus ojos?
Seguís mojándole la oreja a lo vulgar, Fúser.
Cada frase es un paisaje.
Y hacés que me sienta un orgulloso turista de tu prosa.