Soñás que dormís tranquila y eso te despierta preocupada en la noche. Mirás tu reloj, pero nunca marca el tiempo que quisieras. A deshora transita tu deseo y vos lo dejás ir, al igual que a las agujas que te dejan atrás.
No grites, no empieces una guerra en la que no podrás combatir, vas sin armas y yo sin intención. A contramano. Perseguidos por las mismas urgencias, alcanzados por las mismas necesidades, mirando cada cual para su lado, espalda con espalda, norte con sur.
Me busco perdido en el dial de la frecuencia que sale de tus labios; del sonido que me gustaría que susurres una mañana a mi lado; sumergido en esta cursilería pestilente que emanan mis letras hace tiempo, contra mi voluntad.
No te espero, nunca fui muy amigo del tiempo, nunca me llevé demasiado bien con mi ansiedad.
Un poco harto de confesiones tácitas y otro tanto cargando el cansancio de saber (o de ignorar) tu rumbo, descanso en este punto final, en este abismo. Inocente e inconscientemente esperando que me atajes.
1 comentario:
Perdón la escasez de palabras,
sencillamente me encantó.
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