Es que no hay vueltas.
No hay una segunda palabra en la mesa aún sin servir. Ya no. Ya no quedan resabios de lo que alguna vez fue savia, elixir. No te mientas.
Ya las sillas quedarán vacías por siempre, con el vino aún virgen. Con la comida en estado puro de esa cena ilusoria.
Hizo falta menos que una guerra de sombreros y algún intercambio de miradas que dijeron todo - o lo que al menos mis ojos quisieron escuchar.
No dibujes más tus sueños, nos desgastes más tu alma, no te rindas, no pierdas ni ganes. Disfruta el juego.
Hay mesa para uno, con sillas vacías. La invitación está en blanco, aunque primero ocupá tu lugar y se vos. Pura, sencilla, sin ligaduras hostiles que te roben la belleza a través de un llanto inmerecido.
Aprovecha que vas cambiando (el perfume, la armonía y tu canción), porque el tiempo de llorar pereció bajo el precio incalculable de una nueva sonrisa tuya.
1 comentario:
Aprovecha que vas cambiando (el perfume, la armonía y tu canción), porque el tiempo de llorar pereció bajo el precio incalculable de una nueva sonrisa tuya.
Me quedo con esta frase.
Me gustó mucho.
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