Historias que reciben el último sacramento antes que el primero, obviando necesariamente los del medio. Nos exceden -aunque últimamente todo lo haga.
Las dos voces de un mismo tango, y el mismo largo iluminador marcan la sentencia de una equis tan ajena como mía, como de ustedes.
Historias, que en un pentagrama de cuadriculado, suenan al compás de un acorde irreprochable. Telón que baja rojo y denso sobre el sonido de las palmas agitadas, sobre el lecho de un llanto contenido, de un beso nuevo, de tu mirada otra vez.
El pasto largo, yo con tapones bajos. Siempre la misma historia.
1 comentario:
Actualizo mi visita por tus noches, a veces literarias, otras ilegibles, todas inéditas y contrarias al resto.
Con esto correspondo a tu pedido, con los pómulos sonrosados de pudor, esperando que no respondas.
Recorro las oraciones casi sin tiempo, sin detenerme en nada, como para no descifrar tu intención, y llego al punto final, te saludo y digo chau. Bs
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