Tango

Recorreme dérmico, se ese tango que correría maquillajes. Sé musa de mis letras, de esas que quedan inmortales en la guitarra de otro, pero solo escucho yo. Seamos fusión, unión química indisoluble entre la oscuridad de mi habitación
Sé mi tango, vestite de lágrima pesada, de llanto lleno de congoja, disfrazate -aunque sea por momentos- de princesa vestida de negro, de parca. Sé mi verdugo.
Hablame en dos por cuatro y mis pies solos recorrerán el parquet de mi casa, practicando el básico esperando tus ochos.
Recorreme entero, no solo en cuerpo. Recorreme en tiempo y fallemos.
Susurrame al oído, recordame que me querés y luego escupime barro.
Cantame en una melodía perpetua, en un sufrimiento de arraval, en algún empedrado ficticio, con faroles inventados.
Quereme y en algún momento abandoname. Solo así podré hacerte mi tango.

1 comentario:

Unknown dijo...

Quereme y en algún momento abandoname. Solo así podré hacerte mi tango.


Genial... y hermoso