Sé mi tango, vestite de lágrima pesada, de llanto lleno de congoja, disfrazate -aunque sea por momentos- de princesa vestida de negro, de parca. Sé mi verdugo.
Hablame en dos por cuatro y mis pies solos recorrerán el parquet de mi casa, practicando el básico esperando tus ochos.
Recorreme entero, no solo en cuerpo. Recorreme en tiempo y fallemos.
Susurrame al oído, recordame que me querés y luego escupime barro.
Cantame en una melodía perpetua, en un sufrimiento de arraval, en algún empedrado ficticio, con faroles inventados.
Quereme y en algún momento abandoname. Solo así podré hacerte mi tango.
1 comentario:
Quereme y en algún momento abandoname. Solo así podré hacerte mi tango.
Genial... y hermoso
Publicar un comentario