Morfeo

No hay rincones, no existen equinas; así que no te escondas. No recorras ese ámino aburrido y repetitivo. Estoy acá, encontrame sin buscarme, atento a tu grito... distraido a mí.
Mutemos, seamos distintos a nosotros, vistamos el disfraz de alguien más. Estemos perpetuos a nada que sea perenne. Vivamos mucho más que el presente, vivamos las pieles que nos corresponden y las que no, en su estado puro y primal.
Que los demás se quejen y protesten, que el resto hable entre murmullos de nosotros, que nuestros pasados se recuerden, que no haya Deloreans que nos alcancen.
Respiremos.

Estás ahí en ese infierno que yo pude ver.

Si pudiera conceptualizarte serías mi arché, mi sustancia y mi primer motor. Quizás al menos, si de mi dependiera, estarías esperándome en tu balcón; deseando que yo llegue, sin importar si somos Capuletos o Montescos. Sin importar si soy o si sos, si somos o si no, si existimos o somos meros pensamientos, reladides oníricas... yo soñando en vos y vos en mí.

4 comentarios:

sd dijo...

¿Porqué ayer en el viento, hoy en los sueños...?

Capricho o sentido?
Me intrigas, mariscal.

Conociéndote, seguro lo primero.

Mariscal dijo...

Me encantaría encontrarle un sentido a mi capricho, pero conociéndome no sería más que un esfuerzo vano.

De todas formas, me regalo un romantisismo Shakespeareano y te digo que en la contienda entre el volatil y efímero Eolo y el nocturno y onírico Morfeo, el resultado sin dudas es favorable a quien me regla más consentimiento al capricho.

sd dijo...

me arriesgo a creer que en la contienda ganaría morfeo, siendo vos, te consiente más la noche...

p.d: me divierten demasiado nuestros debates vía blog

Mobald dijo...

Me lo volaste a Eolo!!! Me gusta más este título...
Abrazo!