- Pero... cómo le va?
- Muy bien y a usted?
- Muy bién también.
Se escucharon los gritos grises. Se palpan sordos, internos, plenos. Apestan las manchas abstractas de tus pensamientos.
La casualidad busca y encuentra tu fragilidad; la aprovecha.
Del otro lado, siempre el mismo color; a pesar de ella, de mi y de todo. Viaja la simpleza por antenas y señales.
La sonrisa canta y respira ritmos de aire puro, aunque sea por minutos. El pecho se infla y se descomprime rápidamente.
Otra vez esos ojos, nuevamente ese "hola" que querías evitar, con el único motivo de no encontrarte culpable por omisión.
No sabrás cuanto soportarás sin confesarte. No imaginás cuanta penitencia llorarás. Caerás indefectiblemente en cucharas de azúcar en su piel.
Vas a soñar que ya no soñarás.
2 comentarios:
Simplemente... chapeaux.
la última linea es simplemente INCREÍBLE.
Congrats
Publicar un comentario