pero yo caminaba a otro ritmo.
Vi como te ibas y poco me importó.
Ahora que estoy quieto, esperándote
sufro sobre ese abismo grisáceo.
Sé que es como tu revancha
lo noto en tu ausencia.
Pero en ese instante veo tu luz
esa que tantas veces me hizo feliz.
Te observo acercarte, a lo lejos.
Casi como para adelantar ese encuentro
extiendo mi brazo, mi mano
como si quisiera tocarte.
Cada vez más próximos, me emociono
te siento ahí, inminente.
Otra vez solo en el abismo gris:
tu frente llevaba ese horrible cartel
el que detesto
el que me recalca que nuestros caminos
van separados, distanciados
aunque con igual destino.
Otra vez me aferro a tu poste
para no caer.
Me paro en la matutina ciudad
en la realidad aún sin barrer.
Sonriendo, con la esperanza, la certeza
que en algún momento pasarás
y el cartel en tu frente me amará
y dirá en un naranja lumínico: "FLORES".
3 comentarios:
¿No será mucho para el transporte público?
Quizás, pero te invito que lo esperes en Rivadavia y Acoyte, a las 6.15 de la mañana, luego de dormir 2hs, queriéndo llegar de una buena vez a tu casa, bañarte... todo eso para tener que partir nuevamente, a trabajar.
Amo al 132, no te interpongas en esa relación.
Perdón, no quise interponerme.
Pero lamento tener que decirtelo:
tu novia te engaña...
Ayer la vi irse con otro escritor, camino a Puán.
Bs
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