En la distancia, contigo

No miento, voy sincero persiguiendo mis "te quieros" flotantes, observa el cielo y los vas a ver.
No te culpo por el olvido, quizás te invitaba a seguir.
No me culpes por el buen recuerdo, para malo ya tengo morir.
No busques tu nombre en mi letras, ni explicación que te pueda servir, solo encontrarás más preguntas que yo no sabré responder.
No digas más negaciones, tampoco afirmes, tan solo prueba y luego sentenciá lo que ya está condenado.
No me escondas tus palabras, ni busques pretextos que te eleven.
No dibujes con espacios, no hay con que rellenar.
No te prometo nada, no te ofrezco lo que no puedo darte.
No estoy para enamorarte/me.


Sin embargo, acá estoy, por si querés recuperar los pequeños pedacitos que aún recorren los relojes, esos escombros chiquititos de los que fue una felicidad compartida.
Acá estoy, si quiera para redescubrir nuestras sonrisas, las que podés haber olvidado, pero que son imposibles de negar.

1 comentario:

sd dijo...

Acabo de leer tu ensayo sobre Asterión, y coincido plenamente. JLB no cambia el mito, dicen quienes no ven que en la naturaleza de los personajes está la mística entera.

Casi como si Juan Pablo Castel mañana se despertase y no tuviera la Intención de matar a María Iribane. Qué cuento sería ese?

Cada día te admiro más, mariscal.