Tal vez ni siquiera sea. Llego a imaginar que soy meramente una creación de mi mente. Luego pienso que muchos me ven, pero quizás ellos también sean construcciones que me regala mi locura. Estoy, escribo, respiro o al menos eso creo, eso siento. El resto está, ausente, contingente, inmóvil.
Casi sin contenido actúo rutinariamente. Despertador, calle, trabajo, almuerzo y luego el resto. La ola comienza en el medio del mar y sin salvavidas la veo venir. Me arrastra.
Muy lejos de la muerte recorro las aguas de un mar que no conozco, pero que de todas formas no me asusta. Voy tranquilo. La corriente empuja mi ser.
Miro al cielo y la lluvia ataca mis pupilas y el agua se convierte en mi hábitat. Brazos abiertos, piernas estiradas, sentimientos escondidos.
¿Existo?
Mastico inquietudes que me rompen los dientes. Creo pensar pero el producto dista mucho de conclusiones acertadas. Caída libre sin fondo a la vista. Voy cabeza abajo esperando ganarle al tiempo. No hay grito, ni ruido, ni intuición que conduzcan un final.
La navaja no corta y lo simple no siempre da más respuestas que lo complejo.
Los consejos florecen en las puertas de una primavera de ignorancia que caduca en el primer intento argumentativo. Ni palmadas, ni compañía, solo eco.
Ruido.
Si toda la humanidad busca lo mismo es evidente que alguien lo encontró primero. Sin rendirme juego el juego que otra vez se divierte con mi derrota.
Estoy, ¿estás?, estábamos víctimas de las circunstancias que llevaron no solo a nuestra actualidad, sino también a todas nuestras potencias que la gente se empeña en analizar. Quizás deje que el mundo viva mis posibles futuros, yo ya no se nada de mi.
Despertador, calle, trabajo, almuerzo y luego el resto. Agonía de mi autonomía. Muerte súbita de elección. Otra vez el pensamiento es expulsado por un foul que no cometió. No siempre el escenario muestra fehacientemente la elección que uno hizo.
Algún SER alguna vez dijo: "No subestimes a los espejos, suelen decir la verdad"1. Hoy ellos muestran ojos tristes, con los que dicen que se puede vivir, con los que no dudo que se pueda vivir, pero que seguramente de poder elegir, serían descartados.
Sin víctimas ni victimarios va muriendo la tarde, resaca de lluvia en mis oídos. Murmullos lejanos, sonidos extraños, indeseados. Va muriendo la tarde, para recibir a la noche que también perecerá tras otro incansable proceso que involucra a un despertador, una calle, una trabajo, un almuerzo y luego al resto.
1. S.E.R. (Sujetos En Rebelión), Carlos Bonadeo, Buenos Aires 2009.
1 comentario:
te leo desde hoy, me recomendo un amigo tuyo en España, no se si siquiera lo leeras, nose si eres tú el que escribe esto, pero eres un genio, este es mi blog, te invito a leerlo, aunque yo no tengo tu arte. http://elbloganonimo-trifon.blogspot.com , me puedes contestar, si es que quieres, aqui: alexbezdicek@yahoo.es
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