despedida

ni la sombra

apenas un intento

un boceto 

un vestigio

siquiera un indicio


un candado que nos deja afuera de cualquier existencia posible


desde la guarida

desabrigado

acusado

y no sin pena

nos regalo este silencio

atávico

quizás más comprensible 

que cualquiera de mis torsiones




chau


1 comentario:

Anónimo dijo...

Aunque te hayas ido hace tiempo, saberte extinto duele como la primera vez.
Nunca imaginé la imposibilidad de volver al lugar donde supiste que era yo, pero nuestras despedidas fueron siempre igual de brutas y, aunque sea, este dolor es menos insoportable que no sentir nada; y a modo de confesión (aunque poco importe) hay días en los que yo misma aprieto la herida con fuerza para que no desaparezcas.

Me despido, una vez más.
Te despido, como siempre: con una mano en la nuca y un beso, ahora sabiendo cómo se sienten.





"Llamame cuando me necesites..."