Cliff

¿Qué sería de la vida sin los abismos?
Sin lo insondable,
sin lo incomprensible.
¿Qué sería de la existencia
sin la certeza de una profundidad inexplorada?

La posiblidad de un salto
del que ignoramos su fin.
Un salto
en el que el fondo
y el cielo
parecen igual de inalcanzables.

¿Qué sería de nosotrxs
mortales sensibles
sin un alma cargada
de precipicios pendientes?
Que ni la suerte
(ni el destino)
ni el sueño
(ni la vigilia)
pueden afirmar ni negar.

¿Qué de nuestras realidades
sin la posibilidad
-aunque sea remota-
de una ruptura drástica
en la geografía de la cotidianeidad?

¿Qué de aquellxs
que prefieren una llanura
inmensa y eterna?
Aquellxs
que nunca se dejarán asaltar
por los acantilados
del relieve
de la lírica defragmentada
de acordes
de sabores complejos;
abismos
de un beso robado
a los que nunca se animan a saltar.

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