Te regalo mis signos de pregunta,
todos, el que abre y el que cierra...
para que preguntes lo que quieras,
o para que borres las dudas de mi actualidad.
Te regalo mis puntos y mis comas,
para que pongas pausa,
finales o continuidad
dónde el destino más nos sonría.
Te regalo mis signos de exclamación,
ambos también,
para que pongas énfasis
o para que grites en el momento exacto.
Me gustaría regalarte mis palabras,
pero ya me las robaste.
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