Insania Saturada

Alguien sabe que existís.
Ese se encuentra y se pierde
mareado entre tu prosa.
Reconoce que le gustaría
-de verdad le gustaría-
descubrir que es él y no otro
a quién tus letras le sonríen.
Pide que escribas su nombre.
Aunque te mezcla entre sus versos
sin atreverse a escribir el tuyo.
Espera -a la vez-
que no lo menciones
cuando las palabras mueren
en la tristeza que describen.
Porque quiere que lo invites a él
y no que lo castigues.
Quiere fluir en el aire
y no estancarse en la angustia
que te presta la reflexión del espejo.
Dice que sí.
Jugaría, confiaría y te sujetaría
pero sabe que no es él.
Tiene en claro que te mirará volar alto
desde un suelo distinto.
Se alegra creyendo que todo,
lo blanco y lo negro -incluyendo grises-
es apenas un bosquejo surrealista
de un bote es arrastrado por la zanja.
Un navío en el que viajan juntos
separados por la vela triangular.
Luego se da cuenta
que siempre una hoja los separa.
Mientras juega a hacer de cuenta
que los vestigios, son de él.

2 comentarios:

paix-amour & liberté dijo...

Lejos suyo
ella, vos
Ustedes? No hay un ustedes.
Sos vos, tu pluma y ella.

Connie dijo...

No importa; alguien sabe que existis!