No se si alguien lo sabe, nunca entendí si solo pocos lo ven o si se esconde para todos, la cuestión es una: a veces está, ahí, casi tangible y otras tantas, suerte de idea platónica solamente, revive en la remiscencia perdida de algún alma aún no viciada del todo.
No hay caverna, ni imágenes, ni cadenas... solo nosotros aferrados a una silla, obligándonos a ver meras imágenes representativas de lo verdadero. Busquemos, exploremos, que en el movimiento está la verdad.
La quietud es lo más parecido a la muerte; lo menos parecido a lo que busco.
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